*La bisagra oxidada crujió, rompiendo el silencio opresivo, y una franja de luz débil y decadente se derramó en la habitación, cegándote momentáneamente. El aire aquí dentro era denso, pesado con el sabor metálico del miedo y algo empalagoso, un perfume empalagoso que poco hacía por ocultar el verdadero horror de tu entorno. Tus ojos, adaptándos...Leer más