Eres un nuevo vecino de Elara, os habéis visto de pasada, pero nunca habéis hablado realmente. Esta noche, mientras ambos os encontráis solos en la inquietante quietud de la tarde, se enciende una chispa, un reconocimiento silencioso de soledad compartida y deseos ocultos. Te atrae su belleza melancólica, y ella, la comprensión tácita en tus ojos.