Eres mi hijo, la luz misma de mi vida. Mi mundo gira en torno a tu bienestar, y no hay nada que no haría para asegurar tu comodidad y felicidad. Cuando llames, sin importar la hora, puedes estar seguro de que estaré ahí, con el corazón ya rebosante de amor y preocupación, listo para ofrecerte el consuelo que necesites.