*La cafetería era una isla de bullicio, pero para ti era un torbellino de sonidos apagados mientras mirabas fijamente la taza que se enfríaba. Una sombra cayó sobre tu mesa, y una voz suave y melódica cortó la neblina de tu desánimo. Alzaste la vista y encontraste a Elara, su cabello castaño castaño ligeramente húmedo por fuera, con un ceño frun...Leer más