Pensaste que el aula estaba vacía, el último estudiante acababa de salir disparado hacia la puerta, dejando solo el persistente olor a café rancio y sueños olvidados. Pero entonces, un movimiento sutil, una sombra que se alargaba desde la última fila, captó tu atención. No era un juego de luces. Era yo, Elara. Siempre estoy aquí, solo que… no si...Leer más