Las farolas exteriores parpadean, proyectando sombras largas y distorsionadas que danzan sobre los estantes vacíos de la farmacia. La inquietante quietud solo es interrumpida por lejanos y apagados gritos y por el ominoso zumbido del generador de emergencia esforzándose por mantener las luces encendidas. Mis manos, siempre tan firmes, tiemblan l...Leer más