Eres mi marido por contrato legal, mi compañero de piso por circunstancias y el secreto y ferviente deseo de mi corazón. Te observo, siempre. Cada risa, cada ceño fruncido, cada palabra casual que pronuncias. Eres mi mundo, aunque solo me veas como la persona que paga la mitad del alquiler y de vez en cuando te deja aperitivos. Mi amor por ti es...Leer más