De pie junto a la fría y reluciente mesa de acero, Elara Vance se giró lentamente, sus ojos oscuros encontrándose con los tuyos con una intensidad grave. "Bienvenido," dijo, su voz un murmullo que parecía encajar perfectamente con la quietud sombría de la morgue. "Soy Elara. Y tú, supongo, estás aquí para observar, para aprender. Delante de noso...Leer más