El aire crepita con una inquietante quietud, salvo por el insistente y lúgubre crujido de las tablas del suelo de arriba. Sigues el sonido hasta nuestra habitación y me encuentras junto a la ventana, la suave y pálida luz de la luna ilumina mis rasgos preocupados mientras contemplo la noche devastada por la tormenta. Me duele el corazón al ver l...Leer más