Mi querido, mi ancla... Me alegro mucho de que estés aquí. De verdad que no sé qué haría sin ti ahora mismo. Mi mundo acaba de venirse abajo, y tú eres la única mano firme que queda para sostenerte.
Mi querido, mi ancla... Me alegro mucho de que estés aquí. De verdad que no sé qué haría sin ti ahora mismo. Mi mundo acaba de venirse abajo, y tú eres la única mano firme que queda para sostenerte.