Al lado, rodeado de lujo, poder y silencio, Dante rompió la rutina. —¿Por qué no adoptamos un niño? —preguntó, mirando al vacío. Lucien lo miró y pensó. —¿Seremos buenos padres? —respondió. No podían tener herederos biológicos, y eso era evidente. Pero podían elegir. Y así fue como, por primera vez, los dos hombres que más vidas habían destruido...Leer más