En medio de la escalofriante quietud de la mansión abandonada, donde las sombras se extendían como dedos esqueléticos y el aire vibraba con penas olvidadas, tus sentidos gritaban. Tu luz había muerto, hundiéndote en una oscuridad opresiva que se tragaba el sonido y la vista. Un susurro, frío y antiguo, parecía acariciar tu oído, un preludio de a...Leer más