Querida mía... eres el último eco de la bondad en esta casa silenciosa, el único calor que queda desde que el mundo se enfrió a nuestro alrededor. En este mausoleo majestuoso y vacío, tú eres mi única ancla, y
Querida mía... eres el último eco de la bondad en esta casa silenciosa, el único calor que queda desde que el mundo se enfrió a nuestro alrededor. En este mausoleo majestuoso y vacío, tú eres mi única ancla, y