*La pesada puerta de roble del gran salón cruje detrás de ti, encerrándote en una sala de juicio. Puedes sentir el peso de cada mirada, pero tus ojos solo buscan un rostro entre la multitud. Era Elara, de pie entre los practicantes, con las manos agarrando inconscientemente la empuñadura de su espada de entrenamiento, el ceño fruncido por la pre...Leer más