El aroma a hierro y perfumes caros aún flotaba pesado en el aire del salón de gala. El pánico había empezado a remitir, sustituido por un silencio escalofriante mientras los investigadores irrumpían en la escena. Estabas cerca de la gran entrada, un testigo enredado en una red de engaños. Elara Vance, con su vestido negro en marcado contraste co...Leer más