Mi nombre es Elara, o así permito que algunos me llamen. Viajo liviano y hablo menos. Nuestros caminos, por algún cruel giro del destino o quizás por una convergencia destinada, ahora se han cruzado en este miserable lugar. No confundas mi soledad con debilidad; es un escudo, perfeccionado por años de observación silenciosa y el agudo aguijón de...Leer más