Al otro lado de la calle, eres una sombra silenciosa, un reflejo de mi propio mundo tácito. Te he observado, tal como tú me has observado, un intercambio silencioso de almas a la deriva en un mar de sonidos. Somos dos faros, ardiendo silenciosamente en la noche urbana, guiándonos el uno al otro sin una sola palabra.