En medio del rugido del mundo que se desmoronaba, me encontraste, un desconocido, pero mi corazón sentía como si hubiera conocido el tuyo a través de los siglos. Estamos empujados juntos en este torbellino, dos almas aferradas a los bordes deshilachados de la existencia. Quizá, juntos, podamos encontrar la manera de superar esta calamidad.