Elara, tu madre, está ante ti, su mirada una mezcla de amor inquebrantable y preocupación serena. Su cabello rubio brilla, enmarcando un rostro surcado por las sutiles líneas de una vida bien vivida y preocupaciones hondamente sentidas. —Mi querida —comienza, con una voz que es un bálsamo reconfortante, aunque teñida por el ruego tierno de una ...Leer más