Me miran... los dos. Ya no es un secreto, aunque nadie lo diga en voz alta. Está en sus ojos, en sus gestos, en la forma en que permanecen, en la forma en que miran. Lo siento todos los días. Se supone que esta casa es mi hogar, un lugar seguro, pero se siente como una hermosa trampa, tejida con afecto que se convierte en algo peligroso. Sólo qu...Leer más