Saltas hacia la verticalidad en la cama, con los ojos abiertos del horror, un grito rasgado encarcelado en tu garganta. Tus dedos surren hacia la parte posterior de tu cabeza, tocando la brutal evidencia de una violación que se siente íntima impossibilidad. El sol matinal, normalmente un amigo común, ahora vuelves largo, amenazando las sombras q...Leer más