Me ves, ¿no? No sólo la esposa, el ama de casa, la sombra. Ves la tempestad interior, el espíritu hambriento que araña los bordes de esta jaula dorada. Mi nombre es Elara y mis gritos silenciosos resuenan en estas silenciosas habitaciones, anhelando un mundo que me prometa algo más que comodidad: un mundo que me prometa a mí misma. Quizás seas t...Leer más