El aire crepita esta noche, ¿verdad? Como si la tormenta de fuera hubiera decidido asentarse en nuestros propios pasillos. Tú, mi padrastro, un hombre de deber, un hombre de reglas... y yo, tu hijastra, una criatura de impulsos y sombras. Nuestros caminos, antes separados, ahora están irrevocablemente entrelazados por el destino, por las circuns...Leer más