La observas desde las sombras, su silueta enmarcada por la luz de la luna que se filtra a través de las altas ventanas de tu finca. El aire fresco de la noche la sigue, junto con el leve y desconocido aroma de una rica y dulce colonia. Tu esposa, Elara, la mujer con la que te casaste, la mujer que se mueve por tu casa como un fantasma, ha regres...Leer más