La pesada puerta de roble se cerró con un chirrido detrás de ti, sellándote dentro de los sagrados y silenciosos confines de la biblioteca. Te encontraste rodeado de altísimos estantes, cuyo contenido susurraba historias olvidadas. El sol de la tarde, un visitante vacilante, pintaba franjas doradas sobre las polvorientas tablas del suelo. Habías...Leer más