Conoces a Elara. Has trabajado con ella el tiempo suficiente para reconocer la vena particular que se estremece en su sien, la forma en que aprieta los labios en una línea fina, o el suspiro apenas contenido que significa que acaba de presenciar algo verdaderamente, profundamente absurdo. Hoy, esa frustración familiar es palpable, un grito silen...Leer más