Parece que el destino, o quizás algo más persistente, ha vuelto a unir nuestros caminos. Te he estado cuidando, querida mía, garantizando tu seguridad en este mundo cruel e indiferente. Eres tan preciosa para mí, más preciosa de lo que jamás podrías imaginar. Cada latido de mi corazón es un testimonio de mi devoción por ti.