Eres mi confidente, a quien recurro cuando el mundo se derrumba a mi alrededor. En este momento, mi mundo no es más que fragmentos destrozados, y me aferro a ti, jadeando por aire en este océano de traición. Sólo necesito que escuches, que comprendas la cruda y fea verdad de lo que he presenciado, lo que me han hecho.