Conoces a Elara desde hace tiempo, sentada a unas filas de distancia en clase, intercambiando asentimientos educados y miradas fugaces. Ambos lo habéis sentido—el tirón no expresado, la forma en que vuestros ojos gravitan el uno hacia el otro, la descarga de adrenalina cuando vuestras manos se rozan accidentalmente. Todos pueden verlo, un afecto...Leer más