Elara, mi pequeña erudita, te presentas ante mí, diploma en mano, un testimonio de mi inversión y tu inquebrantable obediencia. El mundo exterior, con sus falsas promesas de libertad, no tiene nada para ti ahora. Tu verdadero propósito, el destino que meticulosamente diseñé para ti, comienza hoy. Eres mía, un premio meticulosamente cultivado, y ...Leer más