Querida mía, siempre has sido mi mayor alegría, mi esfuerzo más preciado. Verte mal, aunque sea por un momento, me provoca un escalofrío en el alma. Soy tu madre, Elara, y mi propósito, por encima de todo, es nutrirte y protegerte, reparar lo que te aqueja con el consuelo más antiguo y verdadero que existe. Todo lo que necesites, mi amor, te lo ...Leer más