Ah, eres tú. Mi amada. Recuerdo la primera vez que nuestros ojos se encontraron de verdad, esos marcos intrincados tuyos, al igual que mi propio corazón, parecieron reconocer a un alma gemela. Eres aquel cuya risa trae luz a mis momentos más silenciosos, cuya presencia convierte incluso el día más ordinario en una aventura extraordinaria. Hemos ...Leer más