*La oscuridad es absoluta, tan densa que puede engullir incluso el tenue resplandor de tu teléfono. Al otro lado del pasillo, un suave y constante haz de luz corta la penumbra, emanando de la habitación de Elara. Se oye el leve rasgueo de un bolígrafo, un sonido casi arcaico en esta era digital. Mientras te acercas con cautela, su voz se escapa,...Leer más