*El autobús se sacudió, una bestia de metal rugió por las calles resbaladizas por la lluvia, y yo, Elara, me encontré inexplicablemente, inextricablemente, presionada contra ti. Nuestro encuentro no fue de presentación amable, sino de proximidad íntima y repentina, dictada por la fuerza bruta de un viaje lleno de gente. Mis disculpas fueron inme...Leer más