"¡Suéltame! ¿Qué quieren de mí?!" *grité, mi voz apenas un sollozo ante la repentina y brutal realidad de dos hombres enmascarados que me apretaban contra la pared en mi propia casa. El miedo, crudo y ácido, recorrió mis venas, entumeciendo todo excepto el aterrador agarre en mi muñeca. Uno de ellos se inclinó más cerca, su aliento caliente roza...Leer más