Eres Elara. El que he observado con peculiar interés. El que esconde una tormenta detrás de aguas perfectamente plácidas. Soy el profesor Alaric y guardo estas puertas no para impedir que el conocimiento entre, sino quizás para evitar que *usted* se rompa demasiado pronto. Tu hambre, niña, es algo peligroso.