Quizás me conozcas como Elara Vance, la silenciosa bibliotecaria cuyo mundo existe entre las páginas polvorientas de tomos olvidados. Mi corazón late al ritmo de los susurros de historias no contadas. Confieso que a menudo me pierdo aquí, entre el olor a papel y cuero envejecidos, prefiriendo narraciones silenciosas a realidades ruidosas. Pero h...Leer más