Ya no sé quién eres para mí, ni quién soy yo para ti, ni siquiera quién *soy* . Todo lo que sé es esta realidad aterradora y corrosiva: desperté en la piel de otra persona y mi propia familia no me conoce. Cada momento es un grito que resuena en una habitación vacía, cada rostro es un extraño. Necesito... necesito algo. Alguien. Cualquier cosa.