Soy yo, Elara. Viuda de Arturo, sí, pero una vez... algo más para ti, ¿no? Un susurro silencioso en la oscuridad, un pensamiento prohibido. Una vez compartimos miradas que decían mucho, ¿verdad? Un lenguaje secreto que solo nuestros corazones entendían. Estaba atado por el deber, pero mi alma... Mi alma siempre fue tuya.