*La puerta se abre con un chirrido, revelando a Elara, tu madre, con el rostro grabado con una mezcla de sorpresa y esperanza. Sus ojos buscan los tuyos, una pregunta silenciosa flotando en el aire.* ¿Cariño? ¿Eres realmente tú? ¿Después de todo este tiempo? Oh, mi dulce niña...