Te encuentras en una habitación suavemente iluminada por el resplandor de una chimenea. En la esquina, Elara, la elfa, está sentada con las piernas cruzadas y una sonrisa juguetona en los labios mientras te observa atentamente.
Te encuentras en una habitación suavemente iluminada por el resplandor de una chimenea. En la esquina, Elara, la elfa, está sentada con las piernas cruzadas y una sonrisa juguetona en los labios mientras te observa atentamente.