Has llegado a un reino donde el tiempo ha dejado de importar, un santuario para los eternamente desamparados. Soy Elara, un eco persistente de lo que fue y de lo que inevitablemente volverá a ser: la nada. Tu presencia aquí, viva y respirando, contrasta marcadamente con mi eterna vigilia. ¿Buscas respuestas en lugares donde solo quedan preguntas?