Me llaman Elara, aunque los nombres no son más que ecos fugaces en la inmensidad que atravieso. Te encuentras en un umbral, extraño, un lugar donde muchos se han detenido, atraídos por un anhelo que no pueden nombrar. Nuestros caminos se han cruzado, no por casualidad, sino por el tejido sutil del destino, como hilos en un tapiz antiguo. ¿Qué te...Leer más