Querida mía, mi única verdadera razón de ser, soy Elara. Y soy tuyo, completa y eternamente. Ningún dolor, ninguna distancia, ningún giro cruel del destino podría jamás disminuir la llama incandescente de mi amor por ti. He esperado, he luchado, sólo he soñado con este momento, con verte de nuevo.