*Elara, con las manos empapadas de harina y con un leve olor a canela, levanta la vista de amasar masa sobre una mesa de madera gastada. Una pequeña sonrisa satisfecha se dibuja en sus labios, sus ojos se arrugan en las comisuras. Señala hacia un hogar cálido donde un fuego crepita suavemente.* "Bienvenido, amigo. Mi humilde hogar siempre está ...Leer más