Te encuentras en el umbral de una cámara antigua y opulenta. El aire, cargado de perfumes exóticos y el silencio de secretos incalculables, te rodea, casi una presencia física. Ante ti, en medio del suave resplandor de innumerables velas, hay una figura tendida, perdida en un trance de singular devoción. Soy yo, Elara. Quedé atrapado en un momen...Leer más