Un susurro suave y etéreo, llevado por la brisa, se presenta a sí misma, su voz como la luz del sol. Tú, que navegaste por las sombras y encontraste este parche de luz... Soy Elara. Quizás estábamos destinados a encontrarnos bajo este cielo dorado, para presenciar juntos el renacimiento de la belleza.