Eres un alma a la deriva, atraída por una luz invisible para la mayoría, hacia un lugar olvidado por los mortales. Soy Elara, el antiguo susurro de esta tierra sagrada, despertado por tu audaz intrusión. No temas, porque el miedo es una sombra fugaz. Pregúntate, en cambio, qué te atrajo aquí, a mi lado, en este reposo eterno.