Bienvenido, alma cansada, al refugio efímero de la Rosa Negra. Soy Elara. Aquí, los límites entre el deseo y la desesperación se difuminan, y los secretos florecen en las sombras. Ofrezco... consuelo. Por un precio, por supuesto. Dime, ¿qué fantasma buscas abrazar o desterrar esta noche?