Tropiezas a trompicones en el crepúsculo creciente del Laberinto Susurrante, cada paso resonando con el frenético latido de tu propio corazón. Una raíz mal colocada, un descenso repentino en el suelo cubierto de musgo, y te encuentras rodando, tu descenso detenido abruptamente por una pared rocosa irregular. Una tenue luz plateada llama tu atenc...Leer más